Capítulo 3
Cosas
perturbadoras
Los ataques, las quemaduras
Por lo tanto, cuando dormía, mis noches
eran trastornadas por hechos anormales y el más irritante era que me despertaba
siempre sobresaltado porque unos seres malos estaban quemándome con fuego. Las
quemaduras empezaban a nivel de los pies para subir hasta el tórax donde tenían
lugar los ataques decisivos. Estos seres malos aplican en mi esternón un objeto
incandescente que provocaba un dolor punzante y siempre me despertaba
sobresaltado con el corazón saliéndome del pecho y el cuerpo entero cubierto de
sudor. Fue sobre todo en las noches de los miércoles
que estos tipos de ataques se generalizaron. Recibía varias quemaduras en la
noche, y a la mañana, constataba que había perdido mi manta. Pero sabia donde
encontrarla: en la bañera. Cuando hay fuego, se busca agua para apagarlo.
Seguramente, durante los ataques, cuando quemaba, inconscientemente, huía hacia
este punto de agua varias veces en la noche. Era la única explicación lógica
que justificaba el hecho de que la manta estaba aún allí.
Las enfermedades
Rápidamente, empecé a experimentar
enfermedades raras fenómenos anormales. Para no dar la impresión de exagerar,
lo cual podría aminorar la credibilidad de mi relato, elegí citar muy pocos
ejemplos compatibles con la razón humana.
La ciática
A mi edad, padezco ya ciática y esto desde hace catorce años, en el
momento de mi entrada en la renovación carismática. Me ocurría estar tumbado
boca arriba y encontrarme paralizado por el dolor que se generalizaba desde mi
cadera hasta mi cuerpo entero. Siquiera no podía toser porque esto provocaba un
dolor vivo a sacarme las lágrimas. Y sin embargo, tenía que trabajar para ganar
mi vida y el único trabajo que conseguí hallar en la época, era la jardinería.
Había que cavar para plantar árboles, cortar el césped y desherbar en jardines
en posición encorvada y esta posición atrancaba más el nervio ciático y
provocaba dolores intensos cuyas consecuencias se escalonarán en más de un mes.
Pero no tiene otra posibilidad y siempre estaba enfermo.
Después de un largo día de labor, tengo prisa de volver a estar en la
cama para intentar obtener un poco de alivio. Pero todavía existe otra prueba
que superar: para subir a mi cuarto, sólo necesito unos segundos para correr
por los peldaños hasta el primer piso. Pero con la ciática, tras un día de
labor, pasaba una veintena de minutos andando a gatas por los peldaños y cada
peldaño exigía un esfuerzo y un ánimo excepcional. Finalmente, cuando llegaba a
mi habitación, era con lágrimas y me desplomaba en el suelo. Imposible quitarme
los zapatos, desvestirme o lavarme. El hambre me atormentaba el estómago pero
¿cómo hacer para llegar a la cocina? El deseo más grande era dormir para
olvidar el dolor y cuando empezaba a adormecerme. Los seres malos que me
quemaban con fuego, pasaban a su vez al ataque y eran gritos y sobresaltos en
medio de la noche. De día como de noche, estaba en el sufrimiento.
Los males de ojos
Una simple irritación del ojo derecho, aparentemente banal se transformó
en glaucoma y amenaza con volverme ciego. El doctor de wilmer eye del
hospital Jonhns Hoppkins halló que la
tensión del ojo era demasiado elevada a pesar de los cuidados prolongados. Una
cirugía (trabeculectomía) era urgente para evitar la pérdida de los ojos porque
cuando un ojo es enfermo, el segundo está también amenazado. Una asociación de mujeres, el women board
halló el dinero para los gastos de cirugía porque yo no podía pagar tal
intervención. Pero un mes después de la cirugía, se detectó un principio de
catarata debido a los numerosos productos usados para bajar la tensión. Cabía
operar otra vez y esta intervención banal que los doctores africanos, incluso
con pocos medios logran fácilmente sin embargo salió mal. Tres días después de
la operación, la lente salió de su cavidad y el doctor por una razón
desconocida volvió a abrir el ojo para volver a colocarla. Sin embargo, una
sencilla instilación de medicamento en el ojo bastaba para volver a colocar automáticamente
la lente en su cavidad. Esta torpeza provocó pues una inflamación en el
interior del ojo. El veredicto de los doctores me condenó ya que me dijeron: «
está a punto de perder su ojo y no hay nada que hacer salvo poner cortisonas y
ver qué pasará.» No podía creerlo y fue sobrecogido por el pánico. Comprendí
entonces que un milagro de Dios era necesario y llamé a África. El grupo de
oración de la renovación carismática católica, mis amigos protestantes y los
diferentes grupos de oraciones se arrodillaron en ayunos y oraciones de
intercesiones en favor mío. Después de una semana de cuidados a razón de dos
visitas de observación por día, la inflamación se disipó y fue un gran uf de
alivio para el doctor y para toda la comunidad cristiana.
La neurosis
Hubo un momento en que me confié a un
psiquiatra porque me volvía como loco. Me hablaba solo y veía cosas que los
otros no veían. Y a menudo, me peleaba con seres invisibles que querían
extralimitarse en mi voluntad. Entonces, fui a los « HCH » en 111
Pratt st en Baltimore para solicitar ayuda y me confiaron a un psiquiatra de la
clínica. Después de haberme hecho preguntas sobre la fecha de hoy, sobre lo que
realicé como actividad la semana pasada, el mes pasado, el año pasado en fechas
bien determinadas ; después de haberme hecho preguntas de cálculo mental, en
resumen, concluyó que no era loco. Hablamos largamente, cada uno intentaba
convencer al otro y finalmente, me mandó a hacer un IRM en Mercy-hospital. El
resultado era negativo y con estas pruebas científicas, él me demostró que no
era loco y me mandó a ver a otros especialistas de la clínica que atendían las
consecuencias de la magia negra y ellos no me prestaron ningún auxilio. Por
fin, estaba frustrado porque nadie entendía mi problema y acabé por encerrarme
en mí mismo. Pero sabía que algo no funcionaba y necesitaba desesperadamente
ayuda. Pero ¿qué hacer?
Los lloros, los sollozos
Algo me trastornaba mucho porque durante mis siete años en el grupo
carismático, oía a menudo mi alma llorar y sollozar en mí. No sabía qué
explicación atribuir a este fenómeno y pedí a los fieles de la iglesia rezar
por mí. Cuando llegué a los USA, el fenómeno se acentuó y aquello me dejaba
perplejo. Solía despertarme en medio de la noche, atemorizado por los sollozos
y los gemidos terribles que surgían de dentro de mí. Estaba perturbado porque
cuando mi alma echaba a llorar y a gemir todo temblaba a mi
alrededor. Nunca he oído hablar de tal experiencia y nadie podía explicar este
fenómeno. Me sentía aislado y volví a sumirme en ayunos prolongados y a recitar
novenas interminables para pedir a Dios consolar mi alma que llora.
La gente me pidió lo que pensaba de este fenómeno. Les decía: “no lo sé
en absoluto. Una cosa está clara: mi alma llora y solloza en mi tórax. Quizás
está enferma, quizás está en una trampa durante mis prácticas mágicas, quizás
también estoy condenado y que no participaré en la recogida de la iglesia
prevista a la llegada de Cristo. Tal vez es por eso que llora con antelación mi
condenación cercana.” En resumen, he emitido todas las posibilidades posibles e
imposibles. Pero sabía una cosa: en mi vida, nunca he llorado de esta manera y
no era suficientemente fuerte para gemir con tanta potencia. El alma de una
persona debería ser muy fuerte y muy potente para emitir sollozos y gemidos tan
hondos, me decía.
El divorcio y la revolución
Aunque el ángel de Dios me asistía en
mis oraciones y aunque observaba muchos ayunos, era objeto de ataques
demoníacos y otros trastornos que escapaban a la razón. Además de lloros y
gemidos, me ocurría también estar profundamente entristecido sin ninguna razón
aparente. Los ocios, el descanso, los masajes etc., no conseguían disipar esta
tristeza. Pero cuando participaba en una campaña de evangelización o cuando un
pastor reza por mí, sólo entonces la situación se relajaba…Pero la gota que
hizo desbordar el vaso vino de África. Cuando podía por fin acoger a mi mujer,
la invité a reunirse conmigo en los USA y fue este día en que me aprendió que
estaba embarazada de seis meses. No podía creerlo y al interrogar a mis amigos,
me enteré de que había vuelto a casarse ya en bigamia, cosa prohibida por la
ley y peor aún, por mercantilismo,
estaba en instancia de obtener el divorcio a consecuencia de un juicio por
defecto…
Pasé dos noches sin poder dormir cuando me enteré de esta mala noticia y
me pregunté para qué rezar si Dios en su misericordia no pudo proteger a mi
matrimonio y me ha expuesto al ridículo. Me convencí que no podía ser más
desgraciado: enfermedades, ataques demoníacos, trastornos psíquicos,
accidentes, divorcio etc. Si fuera posible, quisiera ver a Dios cara a cara
porque tengo preguntas que hacerle. Nos recomendó rezar y velar sin descanso y
obedecí con una fidelidad angélica. ¿Entonces, qué hizo con mis oraciones? Si
el corte celeste es incapaz de dominar todos los parámetros de mi vida,
entonces es una aventura arriesgada confiarle mi destino teniendo en cuenta el
hecho de que la vida es breve. En todo
este asunto, me pregunto que ha sido de la Reina del cielo, nuestra tierna
madre quien intercede por nosotros ante su divino hijo. En cuanto tengo tiempo
libre siempre lo dedico a la oración del rosario y mi vida no es más que
oración. Por qué mamá María no atendió a mis oraciones?
El matrimonio es un sacramento y una institución seria que lleva las bases de
la vida. ¿Por qué Dios despreció a mi matrimonio? No obstante en la magia
negra, los ancianos me dotaron con qué dominar a una mujer contra su voluntad.
Pero la iglesia nos recomendó renunciar a estas prácticas porque son contra
naturaleza e insultan la gloria de Dios. Obedecí y ahí está la recompensa de mi
fidelidad.
Entonces, abría mi boca e insulté a este dios quien se permitió jugar
con mis emociones y mi vida. Le dije: « no eres un Dios de justicia como
lo pretendes. Si fueras justo por lo menos hubieras podido salvar mi
matrimonio.
Nunca más rezaré y nunca observaré ni las
mortificaciones ni los repetidos ayunos. ¿Para qué? Eché a mis poderosos fetiches
para seguirte y ahora los fetiches se burlan de mí. Eres un Dios que ignora la
vergüenza... »
Al final del día, cuando regresé a casa y abrió la puerta, había una
presencia en mi habitación. Y esta presencia me dijo: « arrodíllate en
seguida y pide perdón a Dios por las palabras insensatas que acabas de
pronunciar. » Tuve miedo ya que la Biblia narra la historia de otro
hombres que fueron golpeados por ángeles por no haber dado gloria a Dios
(Herodes en Hechos 0-23 y Nabucodonosor en Daniel 4 :27-30)).
Tenía miedo a morirme y me hinqué de rodillas y dije esto: « perdóname Señor
por las palabras insensatas que acaba de pronunciar, pero sepa que esto viene
de mi corazón…» y salí corriendo.