Capítulo 4
Revelación de
la identidad del ángel del Señor
Búsqueda de una
solución
Búsqueda de una respuesta
Estaba herido en mi orgullo y en mi dignidad y la vida no tenía ningún
sabor para mí. Incluso la oración que era mi entretenimiento de predilección me
resultaba monótono. En mi fuero interno, sabía que algo no estaba claro en mi
vida. ¿Pero qué exactamente? Y me despertaba en medio de la noche para hablar.
Lanzaba desafíos a Dios diciéndole: “¿el cielo está vacío o habitado? Si hay un
Dios en este cielo y si eres el dueño de cualquier
cosa, entonces respóndeme. Si la justicia y la rectitud constituyen el apoyo de
tu trono, entonces, pruébalo.”
Pasé más de dos semanas a decir semejantes cosas en medio de la noche.
El ángel de Dios, como siempre vino a despertarme para la oración y le contesté
que acabé con Dios y que las oraciones ya no me sirven. Acabé por hacer una
depresión y caí en el pecado. Tras haber cometido aquel pecado, el ángel del
Señor echó otra vez, según sus costumbres, a cantar en mi corazón los salmos de
alabanzas de la iglesia católica. Entonces le dije: no te atormentes por mi
divorcio y ahora que caigo en el pecado sigues cantando. Ya no te entiendo. Él
me contestó que desde que Jesús murió en la cruz para pagar el precio por
nuestras ofensas, ya no hay pecado porque somos libres. Su respuesta ocasionó
un factor desencadenante en mi cabeza porque veía en eso una deformación sutil
de la palabra de Dios. Exactamente el mismo tipo de mentira que se produjo en
el jardín de Edén antes de la caída de los hombres. Pero no me atrevía a
cavilar sabiendo perfectamente que me lee en el pensamiento. Seguí lanzando
desafíos a Dios el padre pidiéndole que me hablara si existía y si era este
Dios de justicia. Ya no sé si había perdido la fe o si había perdido la
razón.
Aparentemente, en su bondad inmensa, Dios se dejó ablandar porque el
ángel de Dios volvió como siempre para la oración. Me despertó y empezó otra
vez sus oraciones de alabanzas pero esto más bien me ponía nervioso y le eché
esta pregunta: « en nombre del Dios vivo, dime ¿quién eres? » La respuesta que me dio de manera mecánica me
llenó de pavor y sentía mis tripas temblar de miedo en mi vientre. Me contestó:
« Soy un demonio religioso. » Entonces, me quedé horas en medio de la
noche pensando: por la tanto soy un demoníaco. Es exactamente este término que
la Biblia utiliza para calificar a los que se encuentran bajo la influencia del
demonio. Todos estos veinticinco años pasados en el catolicismo, toda esta
práctica incesante del catolicismo a través de la renovación carismática, todas
estas apariciones del Señor Jesús y de su madre, todos estas visiones de fuego
que caía del cielo, estos truenos que bramaban durante mis oraciones, estos
ángeles que me visitaban, cantaban y rezaban conmigo sólo era maquinaciones
sabiamente orquestadas por demonios. Yo que creía que estaba a la puerta del
cielo, yo que pensaba estar en la carretera de la santidad, estaba sin embargo prisionero
en un círculo vicioso controlado por un demonio de oración. Todas estas veladas
de oraciones, estas novenas interminables, estos sacrificios y ayunos
prolongados, todo este celo para el servicio de Dios, todos estos testimonios
en público et., sólo sirvieron los intereses y la gloria del maligno. ¡Cuánto
tiempo perdido! Lamenté haber nacido y no dejaba de preguntarme: ¿será posible?
¿Será verdad? ¿Cómo podemos estar engañados tanto tiempo sin darse cuenta de
ello? Aquí, los disfraces eran tan perfectos que se creyera ante el trono de
Dios. Exigía el arrepentimiento, y a veces el arrepentimiento con lágrimas. Un
verdadero camuflaje.
¿Quién tiene la culpa?
Enseguida intenté encontrar la causa de esta opresión demoníaca porque
soy un chico serio por naturaleza y estoy también serio en la práctica de mi
religión. Esta interferencia satánica debería tener su razón de ser. Pero ¿a
quién voy a culpar? ¿A los Testigos de Jehová? ¿A los Protestantes o a la magia
negra? La verdad es que: antes del nacimiento de la renovación carismática en
el Burkina Faso, antes de todo encuentro con los Protestantes y con los
Testigos de Jehová, siquiera antes de descubrir que hay una fuerza secreta
llamada magia negra; en la edad de quince años, niño católico bautizado y
confirmado en su inocencia, había tenido ya las primeras apariciones de Cristo
y las bases de mi desasosiego eran ya asentadas. Mis experiencias son pues
puramente católicas y soy víctima del catolicismo.
Considerando estas experiencias, veo que los demonios religiosos son
especializados en el desengaño. Están al origen de todas las sectas y falsas
religiones que pululan por el mundo. En efecto, si observa de lejos estas
religiones y sus prácticas, constata que están lejos de las realidades humanas.
En cambio, una fuerza superior consigue convencer estos adeptos que su secta es
una revelación de Dios y peor, esta fuerza les da el ánimo de morir para
defender los intereses de esas religiones. Esta fuerza superior que da
convicciones religiosas y que considera el fanatismo como una elevación no es
otra cosa que el resultado de asaltos de demonios religiosos sobre la raza
humana.
Ya que el cristianismo y su fundador Jesús de Nazaret constituyen la
solución para la salvación de las almas, entonces, los demonios religiosos
inventaron a su vez un falso cristianismo: en las visiones o en las
apariciones, se presentan bajo la apariencia de Cristo o de su madre. Se hacen
pasar por Cristo y realizan milagros en nombre del Señor Jesús etc. Su meta es
alejarnos de Dios como lo hicieron en el jardín de Edén en el momento de la
caída del hombre. Por un falso culto, por blasfemias espirituales, consiguen
privarnos de redención en el momento
mismo en que pensamos ser santos. Tal vez sea por eso que el Señor Jesús dijo: «
no todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,
sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me
dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu
nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: nunca os conocí;
apartaos de mí hacedores de maldad (San
Mateo 7:21).
Veo que ha llegado la hora en que los demonios religiosos lograron
hacerse pasar por Dios el Padre. Ha llegado la hora en que los hombres ya no
conseguirán distinguir las obras de Dios de las de los demonios; los milagros y
las profecías de Satán en relación con las del Eterno. Ha llegado la hora en
que Satán se ha vuelto igual al Dios creador por la astucia y la imitación. Ha
llegado la hora en que el maligno se ha dado un nuevo nombre utilizado en
nuevas religiones que él ha creado y que son consideradas desgraciadamente como
las del Dios creados. Estas religiones y estos nuevos nombres de Dios no son
más que engaño y el mundo entero, por la falsa religión adora a Satán y a sus
demonios en la alegría, creyendo estar delante del trono del Maestro del
Universo.
Del mismo modo, en ciertos países subdesarrollados, en ausencia de
cualquier religión organizada, estos demonios se erigen en demonios de brujería
y operan milagros a través de la magia negra. Por fin, el mundo entero yace
bajo el poder de malo.
La controversia
Entonces, agarré el teléfono temprano por la mañana para dar cuenta a mi
amigo, el Pastor M. M quien se alegraba de mis experiencias espirituales que
decía ser un don de Dios. Este pastor me prometió rezar constantemente por mi
tanto tiempo como durará mi estancia en el país del tío SAM. Nunca intentó
convertirme al protestantismo. Más bien asistía a nuestras veladas de oraciones
carismáticas en la iglesia católica y cuidaba observar todo por la ventana sin
entrar jamás. Y cuando dejé de frecuentar al grupo carismático, este amigo
pastor me hizo reproches porque consideraba éste como une visita del Señor a la
iglesia católica.
¿Pero
porqué dejé de frecuentar a aquel grupo carismático? Aquí conviene una
explicación Mis desengaños con este grupo de oración vienen del hecho de que
hice observaciones sobre fórmulas de oraciones completamente creadas por el
grupo y que los fieles deberían comprar
y recitar centenares de veces como versículos coránicos. Eran versículos
bíblicos para la protección, para ser rico, etc. He aquí unos ejemplos:
- La protección: ninguna arma forjada
contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en
juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor, y su salvación de mí
vendrá, dijo el Señor. (Isaías 54:17).
- Para ser rico: quité los territorios de
los pueblos y saqueé sus tesoros, y derribé como valientes a los que estaban
sentados. Y halló mi mano tomó como nido las riquezas de los pueblos; y como se
recogen los huevos abandonados, así me apoderé yo de toda la tierra y no hubo quien moviese ala, ni abriese boca
y graznase. (Isaías 10:13-14).
Fuera de las recitaciones machacadas de los versículos bíblicos que yo
encontraba excéntricas, el profeta del grupo que llegó a ser como un amigo
personal profetizó sobre mí y sobre otros jóvenes el grupo de oración sobre
temas delicadísimos. Desgraciadamente, eran mentiras en la medida en que las
profecías no se realizaron y esto se tornó en ridículo. Sin embargo, este
profeta era muy fuerte, veía cosas misteriosas y recibía mensajes de Dios y
tenía el respeto hacia la multitud. Por la tanto, otras visiones y revelaciones
me parecían sospechosas y me inquietaba sin que nadie se diera la pena de
creerme. Entonces, profundicé la investigación y di cuenta al cura de la
parroquia que convocó de inmediato a la jefa del grupo para una investigación.
A partir de este momento había un malentendido entre la pastora y yo. Había
también un malestar en nuestras relaciones por lo tanto desconfiaba de mi...
Por razones de principio, dejé pues de frecuentar al grupo de oración.
Este amigo pastor practicaba la oración de liberación y se esforzaba en
ayudar a los jóvenes cristianos sin distinción de religión. Así es cómo llamó
mi atención a ganó mi amistad. Le dije entonces de desilusionarse porque mis
experiencias son puramente demoníacas. Me contestó que me engañaba
completamente ya que un demonio no puede rezar a Dios y tampoco va a pedirme
que rezara. No conseguí convencerle y la discusión se hacía hostil. Finalmente,
decidió rezar por mí para que Dios mismo me abriera los ojos. Estaba de acuerdo
y en una corta oración hecha por teléfono, hemos pospuesto la continuación del
problema en manos del Señor.
La intervención del cielo
Una segunda vez el Señor me testimonió su misericordia porque la pequeña
oración del pastor pronto iba a producir un resultado estrepitoso. Recibí pues
otra vez la visita del ángel. Pero esta vez, el ángel debió equivocarse en su
cronograma porque según sus costumbres, me visitaba una vez al mes. Pero en una
semana, ahí está por segunda vez. Y como siempre, me dio golpecitos amicales en
el hombro derecho para despertarme para la velada de oraciones. Entonces me
senté en mi cama, con las piernas extendidas, ambas manos entre mis rodillas,
la cabeza agachada en posición de oración. Entonces le pedí rezar solo porque
hoy, iba a contentarme con escuchar y comenzó la oración por la fórmula
habitual « Eterno mi Dios. »
Como siempre, la habitación estaba llena de vibraciones y de una belleza
indescriptible. Agité mi cabeza para marcar la admiración y el asombro. Este
ángel era verdaderamente un experto en materia de alabanza. Nunca un ser ha
rezado como éste. Pero esta vez algo inhabitual se produjo y me pregunté quién
entre nosotros estuvo el más sorprendido: el ángel de Dios concluyó las
oraciones de alabanzas por insultos. Sí, se bifurcó y empezó a soltar una
tonelada de sandeces para con Dios. Los insultos que escupía eran de naturaleza
diabólica tales que no puedo permitirme escribirlas. Entonces sobresalté
gritando: ¡Qué! ¿Qué estás diciendo? ¡Así es! ¡Ese es tu juego! » Y el ángel del Señor, dado que está preso de
una trampa, calló y me dejó en la precipitación. Se arreglaba siempre para que
no oyera la segunda parte de la oración que era constituida de insultos. Pero
algo mantuvo mis orejas abiertas demasiado tiempo y acabé por oírlo todo. No
era nada más que un culto blasfematorio, una sesión de profanación en la que
cuidaba asociarme.
Llamé pues por todas partes para pedir socorro. Buscaba a todo coste a
un exorcista quien pudiera apartar este demonio de mi vida porque no me
dejaba y seguía cantando en mi corazón.
La primera ayuda me vino muy temprano de un pastor pentecostal que predicaba en
Sylver spring en el Maryland. Fue antes seminaristas de la iglesia católica y consiguió
calmar momentáneamente a los demonios que me asaltaban. Pero, por mi propia
voluntad, dejé de frecuentar su iglesia por razones de principio.
Finalmente, después de una larga espera y búsquedas, otro amigo pastor
de Filadelfia me puso en contacto con un pastor exorcista, un protestante de la
iglesia de la asamblea de Dios de mi país. Decían que este servidor de Dios
tenía una unción especial en materia de liberaciones y que viajaba por el mundo
entero para ayudar a los que están bajo dominio del diablo. Este mismo año,
hizo una visita relámpago en los USA sin que pudiera encontrarle. Había que
esperar el año próximo durante su próxima visita. Aparentemente, estaba muy
ocupado porque hay más de mil personas en su iglesia y había fundado otras
iglesias en el Ghana y en el Benín que necesitaban su supervisión. La espera
fue larga y penosa porque mi invitado invisible sabía que había descubierto su
verdadera identidad y que intentaba echar de mi vida, lo que era contrario a
sus esperas. La cohabitación era entonces forzada, y me volvía como un loco
quien se habla solo y que se debatía con fuerzas invisibles par gestos e
insultos.
La llegada del pastor exorcista
Pasó un año y el pastor exorcista llegó por fin en tierra americana. Fui
a buscarle en Ormew en el Maryland a casa de un compatriota. Pero estuve
decepcionado al verle. Esperaba ver a un hombre robusto como tarzán o bradock,
un protector poderoso, capaz de gritar y de espantar a un demonio. Pero éste
era más joven que yo y no tenía pinta de un buen guerrero. Peor aún, mientras
le estaba conduciendo a mi casa en Baltimore para la oración de liberación, me
pareció poco tranquilizador porque él también hablaba a otros seres invisibles.
Está constantemente a su escucha y se repite sólo a él y de manera interminable
frases como: « sí, el Señor es potente; a Dios la victoria; a Dios la
gloria... »
Vio que me inquietaba y me tranquilizó diciéndome de no inquietarme
porque el Señor iba a liberarme. Dijo que soy una estrella de Dios que muchos
quieren impedir brillar. Y cuando llagamos a mi casa, sin ninguna oración, me
reveló que dos demonios habitaban en mí, a saber: un demonio religioso y un
demonio nupcial que, por un casamiento espiritual satánico me tomó como su
esposo.
Tenía razón y estaba sorprendido de su
revelación sobre el demonio religioso ya que por el momento, pensaba estar solo
en detener este secreto. En cuanto al demonio nupcial, mi divorcio provocó la
ira y la indignación de ciertos amigos y parientes que consultaron médiums y
descubrieron la existencia de este demonio nupcial que fue la cause de
trastornos sentimentales que conocí en el pasado y que ahora envenenó a mis
relaciones conyugales, saqueado mis cosas, lo que me alejo de mi esposa para
finalmente conducir a un dolorosa divorcio cuando mi mujer y yo seguíamos
queriéndonos.
Ya que este pastor vio exactamente lo
que me estaba escondido desde hacía 25 años, entonces, es posible que me libere
de esta opresión satánica. Pero poco faltó para que le despidiera de mi casa
porque me ofendió profundamente. Le hice partícipe de mis dones de visión, del
habla en lenguas, de profecía, del conocimiento del provenir y de los dones de
canciones etc. Pero me replicó con frialdad que todo esto era satánico. ¿Cómo
se atreve a increparme de este modo? ¡Sin embargo, fue en la oración, en el
ayuno y en el recogimiento que obtuve estos dones! Para mí, estos dones
espirituales venían de Dios. Sólo algunos intrusos de demonios se interponían a
mi paso y sólo necesito quitármelos de en medio. Pero permanecía inflexible
encareció que si era el verdadero Dios él que se expresa por mí, ningún demonio
podía torturarme de esta manera. Me hicieron falta muchos esfuerzos para
controlar mi ira y dejarle proseguir su discurso. Entonces, aplacé la fecha de
la oración de liberación. Tomé cinco días para interrogarle y escucharle sobre
su experiencia en materia de liberación. Tenía un encuentro semanal con una
iglesia evangélica Baltimore que ocupaba una parte de su día. Pasamos pues todo
el tiempo paseándonos por la ciudad de Baltimore, visitando tiendas, haciendo
compras y hablando sobre temas bíblicos.
Breve testimonio sobre la vida
del pastor exorcista
Con haber sido protestante, me hice amigos entre los pastores pero nuestras
relaciones siempre resultaron conflictivas. Me reprochaban continuamente
decorar mi casa con alfombras, imágenes y estatuas de la Virgen María que
tomaban por ídolos. Les contestaba que estos ídolos son ídolos de Dios y que
María nos acerca más a Dios. Siempre me enojaban y estaba chocado por su
insensibilidad sobre las apariciones mariales así como por los milagros y las
obras de potencia que las acompañan. Pero este joven pastor era distinto. Era
sabio. Vio estas alfombras de María y las estatuas del Señor Jesús que
decoraban mi casa sin hablar. Me dijo que él también era católico y que se iba
de peregrinaje a Yagma, la colina de las apariciones mariales de mi país hasta
el momento en que el Señor le llamó para esta obra en el ministerio de liberación.
Me dijo que su sueño era servir en el sacerdocio o en falta, ejercer el oficio
de la medicina. Teníamos pues los mismos sueños y los mismos orígenes
católicos, conque estaba bien situado para entender mi posición. Y en menos de
una semana, llegamos a ser grandes amigos. Pero quise conocer los motivos que
le empujaron a abandonar el catolicismo para hacerse un pastor protestante.
Antes de otorgarle imponer las manos sobre mí para rezar, necesitaba conocerle
más, y conocer sus experiencias en materia de liberación.
La conversión de este hombre al protestantismo fue sencilla. Cometió el
imperdonable error de contestar a una invitación del GB (grupo bíblico), que es
una agrupación de alumnos protestantes del segundario. Por profecías, el GB le
reveló muchas veces cosas que hacía en el secreto y éste acabó por admitir la
intervención de Dios en este grupo de oración bíblica. Al volver, envió una
carta a su Obispo para decirle que los protestantes son poco numerosos pero que
son de una gran calidad en materia de fe cristiana. Y más tarde, el Espíritu de
Dios se apoderó de él de una manera particular de modo que rápidamente, él
también operaba grandes milagros. Un solo ejemplo entre muchos otros llamó mi
atención. Aquí está:
La puesta a prueba de la fe cristiana
Un día, se fue al Benín para evangelizar y encontró un pueblo de
brujos vudúes especializados en la magia
negra. La brujería es su dominio de predilección y forma parte de su tradición.
Un poco como un investigador en su laboratorio o un médico que ejerce su
profesión. Nacieron en la magia negra y sólo conocen eso. Entonces, invitó a
los brujos y a los aldeanos a escuchar la buena nueva. Y toda la aldea se
reunió y se puso a escuchar la buena nueva de Jesucristo. Pero cuando declaró
que « Jesús es el único camino y la verdad », de repente, sin entender nada, se
halló en la tierra, retorciéndose de dolor. Uno de los brujos, sin haberle
tocado, acababa de lanzar la primera ofensiva por un arma mágica, llamada ‘’
pebré’’. Sentía como miles de agujas que penetraban en su cuerpo por todas
partes y provocaban un dolor vivo que se generalizó en su cuerpo entero. Antes
de comprender lo que estaba pasando, su intérprete también rodaba por el suelo,
se torcía en el dolor y se encontraba también mal. Entonces, se entabló un
combate espiritual peligroso entre los brujos y los servidores vudúes de Dios.
Para defenderse, invocaron el nombre de Jesucristo, la sangre de
Jesucristo, la autoridad de la Palabra, el poder de la cruz, la potencia de la
resurrección del Señor Jesús, el fuego del Espíritu santo... Y estas sencillas
oraciones de fe contraatacaron y anularon el poder de los brujos que se
retiraron para mejor prepararse y volver al ataque. Pero ya, este primero
combate espiritual hizo un impacto positivo en los aldeanos que empezaron a
convertirse en gran número. Decían esto: « nunca nadie se encaró con estos
brujos como usted. Su Dios es más fuerte. »
Uno de los brujos también dio su vida al Señor Jesús y los condujo en su
santuario para revelarles el secreto de su magia. El santuario era una casita
de apenas quince metros cuadrados. El suelo estaba cubierto de sangre y en
medio del santuario estaba colocado un cerebro humano fresco. Encima del
cerebro humano eran colgadas dos gordas calabazas que contenían enormes piedras
de laterite. Esas calabazas y piedras eran colgadas en el vacío sin ningún
soporte. Levitaban...Y el pastor dijo: « les combato en nombre del
Señor Jesucristo! » Después de unos minutos de oraciones, sin ninguna
intervención humana, las calabazas y las piedras que levitaban en el aire
cayeron e hicieron pedazos en el suelo alrededor del cerebro humano. El pastor
juntó estos elementos y quemó todo. Después de esta divulgación, los brujos se
encontraban en una furia demencial y el principal sacrificador dio cuarenta
días al traidor para morir. Pero el pastor tranquilizó a su prosélito guardar
fe en Dios porque nada iba a pasarle. En efecto, el cuadragésimo día, se oyeron
llantos, gritos de luto que se elevaban de la casa del brujo sacrificador
principal. Acababa de morirse, comido por su propia magia. Y a partir de este
momento, las conversiones se generalizaron.
Los brujos invocaban el nombre de su dios y este dios era un demonio que
se llamaba Palimo. Hacían cosas que el ojo nunca ha visto y que la razón no
puede explicar. Por ejemplo, una noche, durante la ofensiva más grande, los
brujos recitaron encantaciones mágicas y cuando gritaron juntos el nombre
¡Palimo! Entonces, echaron a volar como pájaros. Esto provocó el pánico del
pastor y su grupo que pasaron la noche entera rezando. Curiosamente, a la
mañana siguiente, todos los brujos vinieron a su encuentro, les apretaron la
mano diciéndoles: « ustedes también son verdaderos hombres. »
« No, más bien fue el Señor Jesús él que se reveló ser el más fuerte »,
replicó el pastor. El jefe de los brujos se llamaba T. y era el presidente de
la comunidad cristiana católica de su parroquia...