Capítulo 5

 

La liberación

 

 

Profecías y mensajes

       Después de una semana de conversaciones, convencido de que este hombre tenía una unción especial en materia de liberación, y habiéndome tranquilizado que su objetivo no era hacerme pasar al protestantismo como esto ocurrió a muchas personas y a grupos de oraciones católicas, entonces, le pide que rezara por mí. Pero aunque deseaba ardientemente ayudarme, esto le era imposible y me repetía: « El Espíritu de Dios me impide rezar por ti porque tu vida no está en regla con tu Dios. »  En una visión, el Señor le hubiera presentado una serie de seis puertas que son revelaciones para mí, y las llaves  le fueron entregadas para la apertura de los sellos. Desgraciadamente, delante de estas puertas están amontonadas enormes piedras y la responsabilidad me incumbía de quitarlas con tal de que quisiera conocer los secretos del Señor. Estas gruesas piedras no son otra cosa que el actual estado de mi alma porque soy un incorregible peleador y nunca perdona cuando me han ofendido. Desde hace años, me niegue a hablar a mi familia porque du falta de amor y de diplomacia contribuyeron largamente en me divorcio. Otros problemas en los cuales se han aliados para ponerme en ridículo nos oponían y el odio habitaba mi corazón. Hacía falta perdonar y olvidar este odio visceral que me carcomía.

       Tenía razón en mi ira y en mi odio, pero el pastor subrayó que en el cristianismo, es más bien la persona que tiene razón la que suele pedir perdón. Resultó difícil de tragar e intenté engañar la vigilancia del pastor pero el Espíritu de Dios le reveló que había hecho una parodia de reconciliación. No había escapatoria posible. Cabía pedir perdón.  Buscaba a todo coste a deshacerme de mis asaltadores y por consiguiente, me humillé. Entonces, cuando el pastor intentó acercarse al trono de gracia, fue un torrente de profecías, revelaciones y visiones…Las seis puertas estaban abiertas de repente y yo tenía el contenido. Para ser conciso, sólo citaré un mensaje, una visión, y una profecía entre las decenas recibidas durante las numeras oraciones.

 

Aquí está el primer mensaje: 

 

      ¿Se le puede quitar el botín a un guerrero? ¿Se le escapa el cautivo al vencedor? Ahora bien, así habla el Señor: Sí, al guerrero se le quitará el cautivo y al violento se le escapará el botín; yo mismo litigaré con tus litigantes y yo mismo salvaré a tus hijos. A tus opresores les haré comer su propia carne, como con vino nuevo, se embriagarán con su sangre. Así sabrán todos los hombres que yo, el Señor, soy tu salvador y que tu redentor es el Fuerte de Jacob (Isaías 49:24-26).

      

 

La principal visión era ésta

 

       « Veo una superficie de agua en medio de la cual emerge una peña y sobre esta peña se erige un gran árbol. Las raíces del árbol abrazan la peña y se sumergen en el agua. Hay muchas carreteras que se cruzan debajo de éste árbol. » Esta visión, algo análoga a la del rey Nabucodonosor de Babilonia y que nos fue relatada por el profeta Daniel en el capítulo cuatro versículo ocho, significa que soy establecido como una autoridad espiritual cualquiera en Cristo; esto es « el árbol plantado sobre la peña en plena agua …»

  

La principal profecía era ésta

 

       Hijo mío, te quejas muchos de los padecimientos que te visitan; pero sepa que las cosas fueron así para que pudieras ayudar a una multitud de hermanos  que no tendrán que padecer como tú. Sepa sin embargo que yo te he elegido para servirme siquiera antes de que tu madre te diera a luz. Sepa también que el enemigo conoce mis planes y es por eso que utilizó a tus cercanos para  tenderte trampas desde tu tierna infancia. Así, te vendieron a divinidades paganas, a fantasmas y a las fuerzas del mal para que seas como nada. Pero por la elección que hice de ti, me opuse a su propósito. Es por esto que siempre tienes sensatez hasta nuestros días. ¡Oye, hijo mío! Deja tus numerosas querellas, quédate tranquilo y escúchame porque voy a instruirte...

       Existe algo verdad en esta profecía pensé. Este joven servidor de Dios acaba de despertar recuerdos ocultados en mi conciencia desde decenios. Le resultaba imposible conocer mi vida pasada si esto no le había sido revelado. Acabamos justo de conocernos e ignora todo de mi vida. Sin embargo, ha visto sólo cosas que no me guardo de revelar por respeto para los demás y esas cosas me obligaron a enredarme en la magia negra para protegerme porque en mi medio ambiente, recibí severos ataques de brujería y de magia a causa de la herencia que mi riquísimo padre nos legó y hasta entonces, me preguntaba cómo pude sobreviviré a estos ataques.

La oración de liberación

       La oración de liberación tuvo lugar el 23 de junio de 2004 a las 15h45mn y sólo duró una veintena de minutos. No sentí nada durante la oración excepto una especie de explosión en la parte superior de mi cuerpo y que me hizo derramar muchas lágrimas. A continuación, el exorcista me dijo de dar las gracias a Dios porque he sido completamente liberado de mis asaltantes. Pero le he pedido rezar más porque los demonios, incluso si han sido desalojados de mi cuerpo, no están lejos porque siento su presencia y rodean alrededor mío. Pero el exorcista me dijo de olvidar este problema. Insistí y me contestó  severamente y de una manera hostil: « ¡ya no hablamos más de esto! »  ¿Qué podía decir? Conoce su trabajo y recibe sus órdenes de Dios. Entonces, nos decimos adiós y el pastor se dirigió hacia los estados del Oeste, se marchaba hacia el Cincinnati después de una escala en Nueva York.

       El día siguiente de noche, a eso de las dos de la mañana dormía, y como en un sueño, alguien golpeaba en mi puerta a la manera de un visitante que se anuncia. Pero éste golpeaba en mi puerta con una violencia que podía derribarla. Me desperté sobresaltado y entendí que los demonios estaban fuera y buscaban a entrar en mi casa. No tenía ningún poder para retenerlos porque todas mis fórmulas de oraciones se revelaron ineficaces en el pasado. El pastor se encontraba ya lejos y eran los dos de la mañana para molestar a alguien. Entonces, como empecé a temblar, entendía que había perdido la batalla. En una visión vi viento que entró en mi casa por las ventanas porque veía las cortinas de las ventanas sublevarse al paso del viento. Para impedir a los demonios de entrar, bajé para cerrar estas ventanas. Pero hallé que ya estaban cerradas y en este momento recibí como una descarga eléctrica. Conque entraron y me pisaron y pegaron durante mucho tiempo. Me encontré en un estado inconsciente, en una forma de trance pero lo veía y lo sufría todo. Y aunque intentaba gritar ningún ruido salía de mi boca. Estaba como paralizado y luego me ataron y uno de ellos llevaba en las manos una lista sobre la que llamaba a otros demonios especiales que venían sobre mí para abusarme. Vi a muchos demonios de varios tipos y algunos de ellos se parecen a las imágenes proyectadas a los niños en los cómicos. Los demonios son hermafroditas con variaciones…  A eso de las cinco de la mañana, cuando los fulgores del día empezaban a mostrarse, como sobre una orden venida de ninguna parte, me abandonaron y se eclipsaron en la nada. Estaba profundamente entristecido y tenía náuseas. Durante el día, llamé al pastor para darle cuenta de mi desasosiega y no volvía. Su empleo del tiempo no le permitía volverse y tampoco podía yo juntarme con él en el Cincinnati. No obstante resolvió rezar por mí al teléfono y esto traía un alivio momentáneo pero los demonios volvían siempre al ataque. Finalmente añoré haber hecho esta oración de liberación porque los demonios se volvían más y más furiosos mientras el pastor sólo volverá al año siguiente.

       Durante el año, cuando duermo, como en un sueño, veo a menudo granizos caer en mi habitación en gran cantidad. Cuando caen, explotan como petardos. Espantado por estos granizos que explotan, me despierto sobresaltado exclamándome: ¡qué es esto!  Y el demonio religioso me contesta antes de huirse: « es tu amigo Patrice, este pastor que reza por ti desde África. » El mundo espiritual es misterioso y lo conocemos muy poco. Cuando los demonios volvieron después de la oración y la liberación, me dijeron algo que me dejó helado. Soplaron eso en mi oreja derecha: « ahora somos numerosos. » Sólo había dos demonios y era casi loco. Y ahora que son numerosos, ¿qué será de mí? En efecto, mi cuerpo se había vuelto como su vivienda y su cruce de encuentro porque les sentía entrar y salir de mi cuerpo por un agujero situado justo debajo de mi esternón. Para alejarlos utilicé el agua del río Jordán en la que el Señor Jesús fue bautizado, el agua marial de la gruta bendita de Lourdes, el agua bendita de las iglesias católicas y el resultado era nulo. Pero cuando quemo el incienso de las iglesias católicas, se diseminan y cuando el humo se disipa, ahí están otra vez al ataque y muy furiosos. Juraron quemarme vivo en mi habitación y me procuré un extintor que estaba constantemente a la cabecera de mi cama. Una vez, a la una de la mañana,  llamé a mi propietario porque la casa estaba llena de humo que provenía del contador eléctrico. Finalmente, tuve miedo a morir o a volverme loco. Entonces, lo expliqué todo a mi madre por teléfono y me trató de idiota. Ella quiso ayudarme desde mucho tiempo a liberarme de mis atormentadores por prácticas no cristianos y me niegue a hacerlo. Le decía que era un católico comprometido y un fiel cristiano. Y sobre todo, porque después de mi vuelta en el grupo de oración, se me ha acordado una última suerte para que nunca me ocupara de magia negra. Pero ante la furia de estos malos espíritus no tenía elección y en menos de un mes, pociones de marabúes e incienso estaban a mi disposición. Y pronto, los demonios se calmaron.

       Expliqué al pastor la eficiencia del trabajo de los marabúes de África y no estaba contento. Me contestó que son demonios que ahuyentan demonios y que tomo el riesgo de complicar la situación. Pero no presté atención a sus observaciones porque por el momento, encontré algo para calmar los demonios hasta su vuelta.

Segunda oración de liberación

       Acababa de pasar un largo y penoso año. Todos mis vestidos olían al humo del incienso y tenía miedo a provocarme un cáncer del pulmón y mis ojos se volvían rojos. Y finalmente, el pastor llegó otra vez en el territorio americano. A su llegada, era convenido que fuera a buscarle en BWI (Baltimore and Washington international airport). Pero mientras el exorcista me esperaba en el aeropuerto, dormía tranquilamente en mi habitación, siendo convencido de que no iba a venir. Sin embargo el pastor llegó según el programa establecido y se cansó en el terminal. Finalmente, pasó la noche en un motel a dos miles detrás de mi casa. A la mañana siguiente, me llamó para que viniera a buscarle para la oración. ¡Pero misterio de los misterios! Por una razón desconocida, no podía ir a buscarle. Tenía mucho miedo a mi amigo pastor como si buscaba a matarme. Le confesé que le tenía miedo y que no quisiera siquiera verle. Además, la víspera de su llegada, tuve todavía un accidente y arriesgaba perder mi empleo. 

       Era otro combate y después de haber rezado conmigo al teléfono, esta resistencia se quebró y empecé a dirigirme hacia el pastor. Pero mi cuerpo entero temblaba de miedo como una hoja tambaleada por el viento. Eché entonces las pociones mágicas y los inciensos de los marabúes de África y el pastor prometió concederme un tiempo especial de oración porque sabía ahora que mi caso era serio. Sin embargo, me confesó que los demonios religiosos son los más difíciles de ahuyentar porque habían sido creados por Dios para la oración y la adoración. Se diría que son programadas para la oración de modo que incluso después de la sublevación y caída de los ángeles, estos demonios sólo saben rezar pero lo hacen de manera blasfematorias. Lo peor es que estos seres pasaron eternidades delante del trono de Dios en la oración. Por consiguiente, cuando rezamos para ahuyentarles esto les hace reír ya que son expertos en la materia. A fuerza de rezar desde eternidades pasadas, estos ángeles están finalmente saturados de modo que nuestros balbuceos de oraciones están lejos de afectarles. En principio, nuestras oraciones nunca llegarán a ahuyentar un demonio religioso. Para desalojar aquellos poderosos ángeles de oraciones, más bien hace falta una estrategia elaborada por el Espíritu Santo quien sabe cómo neutralizarlos. Así, el 23 de junio de 2005, el pastor empezó una serie de oraciones de una semana en favor mío a razón de tres sesiones al día sostenidas por un ayuno de súplicas. Hubo muchas revelaciones y profecías y al final de la semana me dijo esto: « Gabriel, pasó algo porque el Señor acaba de presentarme la mano de un bebé... » Al final de semana, me animó mucho y salió para la ciudad de Nueva York.

       El mismo día así como al día siguiente, los demonios me torturaron tanto y  más y seguían cantando en mi corazón sin preocuparse por nuestra intercesión, exactamente como si nada. Estaba desanimado y la desesperación empezaba a apoderarse de mí. Entonces, llamé al pastor exorcista para darle cuenta de la ineficiencia absoluta de sus oraciones; y él tampoco entendía. Pero una semana después de este combate espiritual, dormía e hice un sueño a mediodía. Había una batalla en la tierra y era entre los beligerantes. Huía esta guerra navegando sobre la mar por medio de una piragua. Pero un arma disparó y el soplo de su explosión nos arrojó, mi piragua y yo, en lo hondo del mar. Gritaba repitiendo las mismas frases: « no sé nadar, me voy a morir, no sé nadar, me voy a morir... »  Y en este mismo instante, cuando me encontraba en las profundidades del mar, oí a un bebé llorar en mi vientre en medio de las aguas. La voz de este bebé me era familiar. Me acuerdo que fue este mismo bebé quien lloró en el viento hace ahora veinticinco años cuando la primera aparición del Señor Jesús en mi habitación. No puedo equivocarme, es él porque sus llantos eran raros. Luego, me desperté. Entonces, me pregunté: ¿quién es este bebé y porque está siempre llorando? El bebé que estaba llorando ha muerto y estaba ahogado en lo hondo del mar. Flotaba en medio del mar, con los pies y las manos  abiertos y extendidos rígidos, un poco a la manera de un paracaidista que acaba de saltar de un avión. Era un bebé con pelo cano y sus uñas parecían no haber sido cortados durante mucho tiempo. Es un bebé que está entrado en años pensé al observarle... Luego, me desperté. Entonces, informé al pastor por teléfono quien me dijo: « hay que dar gracias a Dios pues esto es el símbolo de tu victoria sobre el demonio religioso. ¡Acaso no te había dicho que vi la mano de un bebé durante la oración! ¡Estás definitivamente liberado!»

       No estudié teología y siempre me enseñaron que los ángeles así que los seres espirituales son inmortales y que incluso todo lo que Dios crea permanece eterno. Pero hay una cosa que sé: este joven servidor de Dios por sus oraciones provocó la muerte del demonio religioso que se negaba a quitar mi cuerpo. Por supuesto todo esto es el resultado de sueños o visiones. Pero habrá que notar también  que estos seres son espirituales y no se ven a simple vista. Sólo el intermedio de funciones espirituales permite observarles. 

 

El constato después de la liberación

       Desde aquel día, ningún demonio ha cantado ni rezado en mi corazón. Asimismo, las visiones aceleradas, los espantos, las apariciones mariales y de ángeles, los sollozos, los llantos y gemidos eran terminados. Mis noches son tranquilas y mis sueños son dulces y profundos. No más pesadillas incomprensibles, no más mensajes recibidos. Todo está tranquilo alrededor mío  y conozco ahora la identidad de éste que lloraba, sollozaba y gemía en mi corazón. Tenía razón de llorar porque viendo llegar su muerte cercana se lamentaba con una antelación de catorce años. Desde estos acontecimientos, también perdí mi habilidad en predecir el porvenir y en rezar durante horas interminables. Toda mi alegría era en ayunos repetidos y prolongados acompañados de veladas nocturnas o la recitación de al menos tres rosarios al día. Todos mis pensamientos eran polarizados en Dios, el rezo, el testimonio, en resumen todas las obras de piedad. Ahora, toda esta pasión está muerta. Claro, como cristiano, sigo rezando, ayuno a veces cuando lo hallo necesario, sigo del mismo modo el estudio de la Biblia. Pero la diferencia es grande en relación con lo que hacía antes. Ahora, soy dueño de mi vida de fe. Antes, me parecía como una imposición aunque encontraba en ella alguna satisfacción.

 

Contraataque y vuelta de los demonios.

       Estaba muy feliz con mi nueva vida y lo celebré. Quise vivir y recuperar el tiempo perdido durante esos 25 años pasados y sin darme cuenta, algo misterioso que habitaba en mí acondicionó todas las bases de mi cuerpo hacia el pecado. Me sentía atraído hacia una mujer y acabé por resbalar de una manera imperceptible y volví a caer en el pecado de adulterio. Estaba enojado contra mí mismo porque desde hacía años me abstuve de toda actividad sexual y ahora, « ahí está que el perro ha vuelto a su vómito y que la cerda lavada ha vuelto a revolcarse en su cenagal ».  Tres veces seguidas el Señor me exhortó al arrepentimiento, y tres veces seguidas me niegue a hacerlo. Le decía que de todos modos, no siento haber cometido este pecado y que incluso, sentía una gran alegría. En efecto, mis nervios acalorados se suavizaron y me he vuelto menos agresivo. Después de haber pasado seis años en la solitud necesitaba a una compañera y pensaba constantemente en mi mujer.

       Todo estaba siempre maravilloso. Pero en medio de la segunda semana que siguió mi dulce caída en el pecado, algo inesperado me ocurrió. Estaba leyendo mi Biblia y sentí escalofríos. Pronto las visiones volvieron a empezar a un ritmo acelerado. Se diría que también hay un cuerpo extranjero en mi organismo: los demonios que escaparon a la muerte se reorganizaron y volvieron a la carga.  Y por mi pecado y mi negación al arrepentimiento, abrí una puerta y entraron otra vez en mi cuerpo. No iba a tardar en darme cuenta de ello. La misma noche, mientras me estaba adormeciendo, vi a un ser parado delante de mí. Era un hombre pero llevaba una cabeza de perro con un hocico muy corto. Tuve miedo y me desperté sobresaltado exclamándome: ¿qué es esto? Y la respuesta que me fue dada era la siguiente: « es otro demonio. » Las cosas no hacían más que empezar porque al día siguiente, hice por fin el conocimiento del demonio pirómano que tenía el placer nocivo de quemarme el pecho desde hacía ahora siete años. Dormía a pierna suelta y en mi visión, vi a un ser de color amarillento parado encima de mí, el brazo tendido hacia mi pecho y en el mismo instante, sentí una quemadura en mi esternón.  Me desperté sobresaltado y le insulté. Él también se parecía a un ser humano pera llevaba una cabeza de tortuga. Era repugnante e infundía horror pero sus ojos negros chispeaban de una gran inteligencia. Los mismos escenarios de quemaduras y de torturas siguieron la noche entera y el único medio de evitarlas era quedar desvelado porque es durante el sueño que se desarrollan la mayoría de los ataques. Al día siguiente, llamé al pastor. Le confesé mi culpa a mi testarudez que hubiera provocado la vuelta de los demonios. Le dije que sin embargo superé una nueva etapa en mi experiencia puesto que conseguí conocer a mis asaltantes. Le describí cómo eran y el pastor echó a reír. Sin embargo me aconsejó no abandonar al Señor y permanecer en la oración cualquiera que fuera la continuación de los acontecimientos.