Tercera parte

La creación del séptimo día

 

Capitulo 1

El secreto de la segunda creación

 

       El objetivo de este capítulo es demostrar a través de la Biblia y de la historia de la humanidad que el buen Dios no es el único creador de los seres humanos ni siquiera de este mundo material. Claro, como Maestro del universo, creo el primer mundo espiritual y material tanto como la primera raza humana. Pero justo después de la caída del hombre, una segunda creación fue empezada esta vez por el maligno. A través de un poder divino perverso que consiguió activar con la complicidad de los primeros habitantes de la tierra, creo a su vez seres humanos, animales así como una nueva  biomasa : esto es la segunda creación. Es la causa del odio racial que opone los hombres. Justifica la aparición de la rabia en el reino animal y constituye por si sola la causa de todas las desgracias de la humanidad.

 

Se nos revela por fin un secreto tan viejo como el mundo.

       Leed bien el pasaje bíblico siguiente. Es la llave del misterio de la segunda creación revelada por el  Señor Jesús. Es una revelación para nuestra generación llamada moderna y civilizada que se enorgulleció hasta insultar al Dios de gloria. Aquí, nos revela la naturaleza y el origen perverso de una parte de la raza humana.

 

Jesús les conto otra parábola: « El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, no sembraste buena semilla en tu campo? De donde, pues, tiene cizaña? El les dijo : Un  enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo : No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega ; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores : Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla ; pero recoged el trigo en mi granero... Entonces, despedida la gente, entro Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo. Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo ; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviara el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echaran en el horno de fuego ; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. (San Mateo 13:24-30 y los versículos 36 a 43).

 

       Esta parábola que el Señor Jesús cuido explicar es una afirmación fuerte, una prueba bíblica cierta irrefutable que certifica que el diablo también creo a otros hombres que viven en la tierra entre los creados por Dios. Esto es mi interpretación y además, esta parábola no necesita estar interpretada porque su verdadero sentido fue revelado por el propio Señor Jesucristo. Solo haría falta leerla y sencillamente aceptar el sentido que se le atribuyo. Pero para entender esta parábola, convendría previamente que vuestros oídos y vuestros ojos espirituales estuvieran abiertos porque está escrito: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. (Isaías 6:9) Esto es un poder de Dios que demuestra su potencia, su sabiduría y también su soberanía en la historia.

 

Apertura del sello.

 

       Conseguiréis fácilmente desnudar este secreto de la segunda creación y a aprehender su verdadero sentido por el establecimiento de un lazo intrínseco entre esta parábola y los acontecimientos que se sucedieron en seguida después de la caída del hombre. Estos hechos se encajan y se explican recíprocamente. Se presentan como un vector director y una catálisis permitiendo elucidar este misterio de la segunda creación:

- Primero, no habría que perder de vista que esta parábola habla del comienzo de la humanidad. Porque cuando se habla de un reino, a priori, se trata de seres humanos. Y el primer reino de Dios que vivió en esta tierra fue la primera familia humana compuesta por Adán, Eva, Caín y Abel. Son ellos así como su progenitura quienes constituyen la buena semilla o los hijos del reino.

- Luego, sabemos que Dios no siembra los hombres. Más bien los crea. En el sexto día de la creación, en los albores de la historia de la humanidad, Dios creó uno solo hombre y lo creo una sola vez. Incluso Eva no fue creada; fue más bien sacada del hombre como derivada de una entidad ya presente. Así, fuera de Adán, conviene afirmar que Dios no creo más seres humanos que abundan en la superficie de la tierra. De Adán, Dios saco a la mujer y de su unión nacieron Caín y Abel. Caín acabo por matar a su hermano menor y redujo la primera familia humana a tres personas.

-Ahora, notad este hecho contradictorio aparecido en la Biblia. Un hecho asimétrico, manchado de anacronismo y de sospecha: lógicamente, después de la muerte de Abel, Caín y sus dos padres deberían formar los tres únicos seres humanos sobre la superficie de la tierra en aquel momento. Sin embargo, constatamos que cuando Caín mato a su hermano Abel y que Dios  decidió expulsarle lejos del jardín, la tierra estaba habitada por otros hombres; y aquellos hombres representaban una amenaza para su vida porque dice: ... cualquiera que me hallare, me matara Pero el Señor le dijo : Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado (Génesis 4 :14-15). ¿Quiénes son estos nuevos habitantes de la tierra y de donde vienen? Un silencio profundo y misterioso. En ninguna parte en la Biblia, Dios dice haberlos creados. Se trata de otra clase de especie humana que surgió misteriosamente en la tierra después que Dios hubiera acabado su creación. 

 

Notad aun un hecho persuasivo. Se sitúa en el método por el que Dios constituye los archivos de su creación. En efecto, desde la creación de este mundo material  (Proverbios 8 :27-28) hasta la consumación de los tiempos (El Apocalipsis 21 :1-4) Dios cuido hacer consignar todos los acontecimientos por escrito en la Santa Biblia. Y veréis que una extraña incoherencia bíblica se afirma en relación con aquellos nuevos llegados porque ninguna referencia bíblica habla de su creación y ningún nombre de su antepasado fue mencionado en la Biblia. Aparecieron de improviso en la creación, llegados de ninguna parte. En cambio, quedarais agradablemente sorprendidos de constatar que los seres humanos creados por Dios repasan con una precisión sorprendente su origen y todas sus descendencias desde la creación de Adán por Dios hasta el diluvio (Noé), hasta  Abraham, hasta el rey David y hasta el Señor Jesucristo. Sea un largo periodo de cuatro mil años de genealogía meticulosamente enumerada. Cada patriarca con su nombre, su edad y la historia de su generación. (San Lucas 3 :23-38 ; Génesis 5 :1-32 ; 11 :10-32, San Mateo1 :1-17). Aquellos nuevos habitantes de la tierra no provienen de Dios. En la parábola arriba citada, Señor Jesús revela que fueron creados por un enemigo. Y sabemos que el enemigo jurado del Dios de la Biblia es Satán. Fue por esta razón que aquellos desconocidos estuvieron calificados de cizaña por Cristo en función de su creador quien es el diablo. Son ellos así como sus progenituras que constituyen la mala hierba o los hijos del maligno.

 

       En esta parábola, el Señor Jesús nos revela también otro gran secreto : revela que aquellos hijos del maligno estuvieron creados « una noche mientras que todos estaban durmiendo.»  ¿Entonces, cuando se durmió la creación entera? He aquí la enseñanza de mis invitados invisibles: « aquel periodo del que habla Cristo se sitúa en el misterioso séptimo día en el que Dios se descanso de su trabajo. » Fue pues una gran y desagradable sorpresa para Adán y su familia cuando una mañana al despertar notaron que otros seres humanos habían aparecidos entre ellos y verosímilmente les eran hostiles.